Suicida Total eclipse of the heart
- Laura Ponte
- 19 dic 2023
- 7 Min. de lectura
A mi amiga Jannis Ezqueda
Amanecí más pesada y adolorida que de costumbre. Me dolió despertar. Tenía que ir a Artz Pedregal a revisar las cuentas en la tienda. Como todos los días, desde hace casi un año, me pesaba levantarme, pero hoy era peor; no podía quedarme en pijama, tenía que enfrentarme al closet para escoger qué ponerme. Qué horror, nada me queda, me estoy desapareciendo, toda mi ropa me queda aguada, se me cae. Qué cansancio. Qué abrumador ver tanta ropa, ¿para qué?
Me puse lo que he estado usando desde hace tiempo cuando tengo que salir de casa, lo único que me queda más o menos bien: un pantalón negro, una blusa negra, mis botas, suéter negro y mi abrigo Channel amarillo, colección 2014, para darle algo de color.
Le llamé a Don Toñito para que pasara por mí, como ya no me alcanzaba para pagarme un chofer me hice su amiga una vez que me tocó en un Uber. $400 pesos de mi casa a Artz, ya no me alcanza para nada.
Salí a esperarlo a la puerta del edificio. Estaba haciendo mucho frío, pasó el señor que estaciona coches en la calle de atrás y me dijo: échele ganas señora. No supe qué pensar.
Cuando llegué a la tienda me estaban esperando Gina, Adri y Jess con un pastel y una botella de champagne. Toda la tienda llena de flores y globos, al fondo sonaba “Total eclipse of the heart” Once upon a time I was falling in love, and now I´m falling appart, there is nothing I can do , a total eclipse of the heart. (Turn around) Every now and then I know you'll never be the…. Todas nos abrazamos y empezamos a cantar, como cuando hacíamos fiestas de navidad antes de cerrar el año. Esta vez no me alcanzó para celebrar con la clientela y ellas sabían que me pesaba. Fue un detallazo esta sorpresa. Hicimos el cierre, por lo menos no perdimos. El premio que gané por el diseño de la bolsa ya lo habían enmarcado y brindamos por los éxitos de este año. Por un momento la pasé bien, sobre todo cuando cantamos, el champagne me relajó, pero con tanta pastilla que me meto se me empezó a subir y el malestar regresó; me puse ansiosa y le llamé a Don Toñito para que me recogiera. Estaba en servicio, me dijo que tardaría una hora, así que me despedí, como muchas veces, les mentí, les dije que ya había llegado por mi y me fui a meter al cafecito del Péndulo porque sabía que ahí no me iba a encontrar a ninguna clienta.
Me pedí un Earlgray con leche. Aproveché para sacar de mi bolsa esa libreta que encontré, una muy hermosa que compré en FNAC en mi último viaje a París con mi hija Katy.
Los Cabos, Baja California, México 19 de diciembre de 2014
Querido Diario:
Empiezo hoy porque si no me agarran las prisas pues tengo muchas cosas qué hacer para la navidad y el año nuevo. Vienen mis hijas con novios a pasar las fiestas, Francisco y familia, Aurora y y su mamá que es un encanto y tejió todos los adornos para el árbol, Vero y su nuevo novio, los papás de Fer y sus hijos!!! Estoy muy nerviosa porque es la primera vez que vienen a la casa, hasta ahora sólo nos hemos visto en restaurantes porque sigo siendo “La otra”, yo creo que seguiré ostentando el título hasta que me muera pues la mamá es una pinche bruja que no puede aceptar que Fernando rehízo su vida y está más feliz que nunca.
Primero quiero agradecer a la vida que hoy estoy en mi terraza, frente al mar, en la casa que compré con el trabajo de mi vida, la casa que amueblé y decoré de cabo a rabo. Mi casa. Las niñas están estudiando fuera en escuelas que yo pago (para no quejarme de que el papá no aporta me considero viuda), mi clóset está lleno, sí reconozco que soy acumuladora, prometo donar antes de que acabe el año. En mi cama está Fer el hombre de mi vida. Duermo y despierto con el sonido de la fuerza del mar, lo que veo aquí sentada bien podría ser el paraíso, lo que nos han contado que es el cielo, a donde te vas cuando te mueres, es precioso. La grandeza del mar es imponente, los clores y el movimiento, la vida que hay ahí dentro, la armonía con la luna, la marea, las olas, el cielo, el desierto, el viento, sólo puede ser obra de algo más grande de lo que entiendo.
Tengo 40 años y estoy en la cima del mundo, siempre quise vivir al lado del mar. Quedaron atrás los días de chingas locas, de microbús para ir al centro a trabajar, de chingarle para comprar mi primer coche, la primera casa, de aguantar al borracho, violento y mujeriego, además estoy buenísima, a mis 40, ya quisieran muchas gustarse con celulitis, chichi colgada, arrugas en los ojos, pero yo sí, me encanto; pinches nalgotas que se me hicieron por tragona, pero me encanta sentir cómo me suben y bajan cuando camino, cómo se mueven las faldas amplias al ritmo de mis nalgas, si me escucharan las viejas de acá me dirían que estoy loca, por eso lo escribo porque la gente es juzgona, les hace daño verme tan contenta y rehusarme a meterme cuchillo como ellas. Prometo darle duro a los pilates el próximo año, para cuidar mi salud.
Empiezo hoy este diario para cerrar el año agradeciendo todo lo que me ha dado la vida y empezar el 2015 lleno de luz. Hoy me despido de esta casa porque la vendí para comprar una con Fer; llegó la hora de formalizar. La entregan los primeros meses, el cuadro principal ya está en proceso, ya hasta tengo planeada la fiesta de inauguración: música, dj, comida, globos, flores; van a llegar de todos lados, el grupo de los de la ciudad, los de Valle y la familia.
Gracias por el amor. Encontrar a Fer es lo mejor que me ha pasado. No puedo tener un hombre más lindo, atento, amoroso y empático. Me cuida!!!!!
Cerré la libreta, se me bajó la presión. Diciembre de 2023. ¿Cómo llegué aquí? Que Fernando me dejara lo entiendo, vivir con una persona con dolor perene debe ser muy cansado, pero ¿que me quitara la casa? La casa a la que le invertí todo mi patrimonio, que me dejara en la calle, empezando otra vez desde cero, estar obligada a vivir en la ciudad, esta pinche ciudad tan fría, haciendo cuentas todo el puto día, jalando lana de un lado al otro para apagar fuegos y mantener mi estilo de vida y el de mis hijas que únicamente me buscan para pedirme dinero. Sola como un perro; peor que un perro porque a mí nadie me cuida. Con esta pinche migraña que no se me quita, con dolor todo el día de cuerpo, sin remedio para la fibromialgia. Voy a pasar navidad sola, año nuevo sola. Con este cansancio que ya no soporto, debo una renta, renta, no mames, ¿y mis casas? Todo se fue a la chingada.
Sonó mi celular, era Don Toñito que ya había llegado a por mí. De regreso en el auto venía peor de cansada que nunca. Había mucho tráfico, pasamos por casa de mi amigo Francisco; le pedí a Don Toñito que parara, él siempre está en casa; Francisco me invitó un trago; me quejé todo lo que pude hasta que me di asco, además tuvo el arrojo de decirme que me estaba muy jorobada, flaca y demacrada, me despedí y seguimos el camino a la casa. Ya casi por llegar Don Toñito me preguntó que por qué lloraba, que si me sentía bien. No me había dado cuenta de que estaba llorando, porque cuando lloro hago drama, esta vez se me escurrían las lágrimas mientras pensaba lo cansada y adolorida que estaba para empezar el 2024. De pronto tuve una epifanía: sería mejor morirme. En ese momento toda la carga se fue, como de magia, por primera vez en años me sentí ligera.
Llegamos a casa, le di un abrazo enorme, de corazón a corazón a Don Toñito, me sentía feliz. No más pastillas, no más dolores, no más quejas y peleas con mis hijas, no más soledad, no más pedos de lana, no más doctores, no más angustia en el cuerpo, no más días fríos en la cama, no más súplicas para que me apoyen mis hijas, no más pedos con Fernando por la casa, que se metan todo todos por el culo. Yo ya acabé.
Tenía dos cajas de ativan, pedí una de dramamine para no vomitar, puse todas en un vaso, tiré las cajas en una bolsa de basura, llené un frasco con mezcal, tiré la botella. Salí a arrojar la bolsa en el contenedor del edificio. Para entonces ya no caminaba pesada, al contrario, flotaba, me sentía como ese día que escribí en la libreta. Me hice de cenar rico, un tecito, me bañé, me puse una pijama calientita, me tomé el dramamine, y lego me fui tomando las pastillas con el mezcal. Lavé el frasco y el vaso y me metí a la cama.
Muchas religiones dicen que las personas que se suicidan no entran al cielo. A mi me recibieron con bombo y platillo, pienso que acabé mi misión en la vida física tal como tenía que ser. Creo que cada quién tiene el derecho de escoger cuándo y cómo partir. A quien no le toca, pide ayuda, hay muchos grupos. Me apenan mis hijas, mis amigas y amigos, mis colegas de trabajo y toda la gente que se ofuscó con la noticia. Seguramente les ayudará a trabajar lo que tengan que trabajar en sus vidas. Yo acá feliz, pero otro tipo de felicidad que van a conocer sólo cuando les toque.
Total Eclipse of the heart.





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